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Aceite

Aceite

Un hilo de aceite de oliva para iluminar cada plato

En las Tierras del Gran Lago Alqueva se producen aceites de oliva de gran calidad, algunos conocidos mundialmente, pensando en los que nos exigen el mejor de los condimentos en la cocina y en la mesa.

Instructivas a este respecto son las distinciones obtenidas en concursos nacionales e internacionales y las tres menciones DOP - Denominación de Origen Protegida (Aceite de oliva del Norte Alentejano, Aceite de oliva del Alentejo Interior y Aceite de oliva de Moura), que comprueban el enlace de cada uno de estes aceites de oliva a áreas geográficas de origen, con sus características únicas.

En la forma de cooperativas y de empresas, existen productores de Aceite de oliva DOP en Reguengos de Monsaraz (Aceite de oliva del Norte Alentejano), Portel (Aceite de oliva del Alentejo Interior), Serpa y Moura (Aceite de oliva de Moura), que se preocupan por la preservación de este patrimonio.

En donde se conjugan diversos factores, naturales y humanos: microclima, suelo, variedades autóctonas de olivos, el saber-hacer relacionado con el encaminar de los árboles, la recolección de la aceituna y extracción del aceite de oliva a bajas temperaturas, con medios mecánicos.

Sin embargo, es erróneo pensar que la calidad se limita al sello amarillo DOP, puesto que está presente en los aceites de oliva que no llevan esta insignia. Algunos de los cuales se producen según las normas de la agricultura ecológica, sin olvidar los aceites de oliva aromatizados y los monovarietales de gama gourmet.

Con o sin certificación DOP, se dividen en aceites de oliva Virgen y Virgen Extra: más o menos suaves, afrutados, amargos o picantes, para todos los gustos, ocasiones y gastronomías.

Los primeros, ideales para realzar el sabor de las comidas o para el uso en frituras. Los segundos, cómplices perfectos de platos más exquisitos y, claro, para mojar el pán y para sazonar.

Con una nota de prueba en común: son indispensables en la cocina tradicional y cada vez más solicitados en la cocina contemporánea. Satisfaciendo las nuevas tendencias de consumo basadas en sus cualidades gastronómicas y sus beneficios para la salud, comprobados.

Llegados aquí, si usted es aficionado al buen aceite de oliva y prefiere acción, puede elegir entre varios programas de olivoturismo promovidos por las cooperativas, por los particulares, o por el Centro para el Estudio y Promoción del Aceite de oliva del Alentejo.

Las propuestas incluyen generalmente degustaciones y visitas guiadas a olivares y almazaras, antiguos o modernos. En un recorrido que atraviesa la cultura y el ciclo del aceite de oliva, desde los Romanos hasta la actualidad, del olivo a la botella.

Si quiere degustar y comprar aceites de oliva y asistir a seminarios, concursos gastronómicos o sesiones de showcooking guiadas por chefs de prestigio, no deje de visitar, en Marzo, la Feria del Aceite de oliva de Vale de Vargo, en el municipio de Serpa y, en Mayo, el Olivomoura, en Moura, de ámbito nacional.

Finalmente, déjese llevar por la buena comida de la región, en la que cada plato, lo que sea, está iluminado con aceite de oliva. Hágase la luz!

Disfrute y saboree los aromas y sabores de las Tierras del Gran Lago Alqueva.

Aceitunas

Aceitunas

Aceitunas con oréganos a gusto

Desde hace mucho tiempo que el olivo marca el paisaje físico, económico y alimentar de las Tierras del Gran Lago Alqueva.

De tal modo, que se antoja decir Olea prima inter arbores est, parafraseando a los Romanos, a quien se debe la difusión de la cultura del olivo en estas partes del entonces provincia de Lusitania.

En esta que es una de las mayores concentraciones de olivos en el mundo, se mezclan seculares olivares de secano, aquí y allá salpicados de venerables árboles milenarias, y recientes olivares intensivos de riego.

De las aceitunas cosechadas de los unos y de otros, entre octubre y febrero, en su mayoría sirve como materia prima para aceites de calidad superior, mientras que una parte pequeña y seleccionada se destina al consumo en forma natural.

Desde que anteriormente aderezadas en salmuera y aliñadas con sal y hierbas aromáticas a gusto. De acuerdo con las prácticas de curtido que reflejan y reavivan los legados de conocimientos ancestrales.

En las aceitunas machacadas se utilizan frutos maduros cosechados a principios de octubre. En las rajadas, se emplean ellos mismos frutos maduros y semi-maduros cosechados unas semanas más tarde. En ambos casos, los tiempos de preparación y consumo son cortos.

En las aceitunas en conserva se usan frutos maduros y enteros, cosechados en el final de la campaña, para degustar desde mayo hasta la próxima cosecha.

Símbolo mayor de la frugal comida de otros tiempos y de la mediterránea dieta, parsimoniosa y equilibrada, el olivo sigue teniendo su lugar reservado en la mesa de la región.

Como aperitivo, en preparaciones culinarias o simplemente como tapa de una rebanada de pan blanco de trigo.  

Un entremés exquisito y rico, que cabe a usted probar y comprobar, y que hace honor al refrán: aceitunas con pan albo es alimento de fidalgo.

Disfrute y saboree los aromas y sabores de las Tierras del Gran Lago Alqueva.

Dulces

Dulces

Tartas y dulces de cuchara para subir al cielo

En las Tierra del Gran Lago Alqueva, la dulcería es de elección, para placer de los apreciadores y encanto de los golosos.

Entre tartas y dulces de cuchara, se manifiesta en un recetario amplio y de larga tradición. Que vuelve a los tiempos en que comer dulces era considerado un lujo reservado para festividades cíclicas y acontecimientos como cumpleaños, bodas y bautizos.

Hoy en día, en que el consumo de dulces se ha vulgarizado, hay memorias que siguen vivas. Y que pueden y deben ser probadas en lugares afectivos como una panadería.

En muchas de ellas, también es posible degustar y comprar los populares bollos secos de la amasadura del pan: popias, eses, argollas, costas, escarapiadas y bollos de chicharrones.

Hechos con aceite de oliva o manteca de cerdo, como antiguamente, sugerentes cuanto a sus historias sobre su preparación y consumo.

Privilegio es poder también revisitar toda la panoplia de dulces manjares asociados a la celebración de la Navidad, Carnavales y Semana Santa.

Con la primacía de los fritos, las tentaciones incluyen pasteles rellenos de garbanzo o cabello de angel,  buñuelos, buñuelos de viento, piñonate con miel y el arroz con leche.

En los días señalados y en el resto del año, el apetito se extiende por otras maravillas, de origen extremeña: pestiños (con anís), roscos de vino, chicharrones y perrunillas (ambos hechos con grasa de cerdo ibérico).

Pero, como sería de esperar, los dulces conventuales son la gran atracción del patrimonio dulcero de este territorio. Diferentes en algunos detalles de su confección, pero con un rasgo en común: azúcar, canela, almendra, cabello de ángel y muchos huevos (especialmente las yemas), que se armonizan de forma divina en recetas creadas por las monjas de otros tiempos.

Otrora reservado para reyes, nobles y miembros del clero, hoy en día están más a mano del común de los mortales.

No solo haciendo parte de la carta de postres de los mejores restaurantes, como también de la lista de pedidos de las panaderías más reputadas, con producción propia.  

En un rápido recorrido por algunas de estas delicias para hacer agua en la boca: queijadas de requesón, en Serpa; bollo bueno-como-tan-bueno, en Moura; manjar y bollo rancio, en Mourão; pão de rala, en Portel; encharcada, en Reguengos de Monsaraz; morgado y sericaia con ciruela confitada, en Alandroal; técula-mécula, en Olivenza.

Merecen también degustación cuidada y elogios rasgados, las compotas de frutas y legumbres frescas, algunas de producción biológica, procedentes de huertas y vergeles locales.

En versiones que van desde el tradicional dulce de calabaza con nuez hasta los improbables dulces de bellota, alubias blancas, higo chumbo o boniato!

Para cerrar con llave de oro, pida una taza de licor o de aguardiente de madroño, aunque más no sea para tranquilizar la conciencia de los excesos cometidos.

Si todavía la indigestión o los remordimientos persistieren, usted no lo dude y hágase al camino. Lo que sobran son propuestas de paseos a pie o bicicleta para recuperar la línea y renovar el apetito… para más dulces tentaciones!

Disfrute y saboree los aromas y sabores de las Tierras del Gran Lago Alqueva.

Embutidos y jamón

Embutidos y jamón

Embutidos y jamón del otro mundo con el sabor a bellota

Alentejano o ibérico, el cerdo negro de la dehesa ocupa sitio de honor en la cocina de las Tierras del Gran Lago Alqueva.

Su carne jugosa, realzada por el sabor de la bellota, es fuente inagotable de placeres que nos reconcilien con la vida.

En particular, en forma de embutidos y jamón. Requieren una tradición de conservación de la carne de cerdo con miles de años. Que, afortunadamente, está todavía viva aquí, con más o menos innovaciones.

Podemos encontrarla en las casas particulares, en las que el cerdo es también una reserva alimentar para todo el año. O, con mayor expresión, en la industria, en pequeñas fábricas de embutidos, herederas de las casas de matanzas, que hoy proveen los mercados, cercanos o lejanos, de manjares típicos de la región.  

Desde las fariñeras populares hasta las carnes nobles, cañas de lomo y jamón, pasando a través de “paínhos” (lomo embutido), “paiotes”, salchichones, chorizos, morcillas, longanizas y “alheiras”, es vasta la cantidad de especialidades curadas al aire y ahumadas en  leña de encina, cada uno con su sabor y condimento.

En la composición base de los embutidos, además de la tripa  y de la carne migada, con más o menos grasas, entran la sal,  el vino, el ajo,  el pimiento, las  hierbas y las especias. En cantidades y combinaciones que varían según las costumbres de cada tierra.  

Si la preparación es muy variada, no menos es el consumo: se usan cocidos, fritos, asados o crudos, en tapas  o componentes de platos principales, como las migas y  los cocidos de garbanzo y alubia.

Si es de aquellos que les gusta combinar los sabores a los saberes, sabe que hay fábricas de embutidos  donde usted puede disfrutar de su curiosidad sobre el proceso de elaboración del cerdo. En un viaje desde la creación del cerdo hasta a él ahumadero de los embutidos, pasando por la salazón y curado del jamón, en especial aquellos que muestran el sello de Denominación de Origen Dehesa de Extremadura.

Todo esto y mucho más, que puede incluir referencias a las virtudes del consumo de carne de cerdo ibérico, cuya grasa es rica en ácidos oleicos, el mismo ingrediente bueno para el corazón encontrado en el aceite de oliva.

A la salida, no olvide llevar recuerdos comestibles para rellenar  su cocina.  

Una sugerencia final: si es de aquellos que les gusta comer con tiempo y éxtasis, en buena compañía empieza  la celebración alrededor de unas tiras de salchichón y jamón, con tragos a combinar y vistas al Gran Lago.

Buen apetito!

Disfrute y saboree los aromas y sabores de las Tierras del Gran Lago Alqueva.

Miel

Miel

Toda la dulzura de la naturaleza en una cuchara

En las Tierras del Gran Lago Alqueva se producen algunas de las mejores mieles del mundo, como demuestra las distinciones obtenidas en concursos internacionales.

Y además otros productos apícolas de calidad reconocida, como la cera, jalea real, polen y propóleos.  

Para la felicidad de un creciente número de consumidores, que no los dispensan en la mesa o con fines terapéuticos.

La fórmula de este éxito es tan natural como ancestral: la amenidad del clima, el saber-hacer de los apicultores que se transmite de generación en generación y la gran variedad de pastos con plantas florales espontáneas ricas en néctar y polen, promueven  la actividad de las abejas y confieren atributos especiales a las mieles de esta región.

Entre las variedades cultivadas, se destaca la miel monofloral de romero. Magnífica de aroma, textura, color y sabor, se obtiene de las colmenas en áreas de dehesa y barbecho permanente donde abunda esta planta melífera, como las sierras de Serpa, Portel y Contenda.

Una de sus utilizaciones  por la dulcería, en recetas comunes al Alentejo y Extremadura, como el piñonate  o la tarta de miel. Y que son la prueba probada de una tradición gastronómica muy viva, con orígenes en los días en que la miel era el único endulzante disponible en estas partes, es decir, antes de la entrada del azúcar.

Estos y otros aspectos de la historia de la miel y de la vida de las abejas pueden ser conocidos con mayor detalle en las visitas a los apiarios y melarias llevada a cabo por los apicultores.

Algunos de ellos organizan actividades prácticas, como la cresta de la miel, dirigida especialmente a aquellos que deseen entrenarse en el arte de la apicultura.

Para los devotos de la miel que dispensan el contacto con las abejas, las ferias y mercadillos de la región son lugares ideales para probar, testar y comprar los productos de la colmena directamente al apicultor.

Especialmente para aquellos que les gusta correr riesgos en la cocina y lucirse ante los invitados, es una sugerencia para preparar como aperitivo, un chutney de miel y aceite de oliva, de sabor agridulce, para remojar un trozo de pan: una combinación que recrea la tradicional tiborna.  

En el verano, sabes mejor un refresco de meloja, aromatizado con una hoja de menta.

¿Qué tal?

Disfrute y saboree los aromas y sabores de las Tierras del Gran Lago Alqueva.

Pan

Pan

Pan nuestro de todas las comidas

El pan blanco hecho de trigo es la base de la cocina de las Tierras del Gran Lago Alqueva.

Nada se come sin él. Simples, recién salido del horno, o una tapa, con chacinas y aceitunas, pero también como un ingrediente clave para la mayoría de los platos, en asociación con el aceite y las hierbas. Desde las açordas hasta las migas y desde  los gaspachos hasta los guisos, incluyendo algunos postres como las torrijas, todo está hecho con pan.

De hecho, no se trata de un pan, sino de varios tipos de pan. Cuyas características varían ligeramente de tierra para  tierra. O, con más diferencia, de una región a otra, en el caso de diferencias entre el pan alentejano, o portugués, y el pan extremeño, o español, que ahora se dan conocer.

Rústico, con la cabeza alta y miga densa, corteza gruesa y dura sin brillo, fuerte aroma a trigo y el característico gustillo ácido de la levadura natural, así es, el tradicional pan alentejano, también conocido como "pan de cabeza", en versiones de medio y un quilo.

Diferente, el pan extremeño revela harina más refinada, miga ligera, corteza suave y brillante, con varios adornos en masa y un sabor casi dulce, con los nombres de telera, regaña, mollete o torta de pan.

Además de las marcadas diferencias y preferencias, se comen, mientras  pan "seco", es decir, pan del día o de reciente fabricación, en cada tapa, asistiendo  aceitunas, rodajas de chorizo, tiras de jamón y queso o apoyando gotas de aceite de oliva o miel.

Ya en sopas, caldos, guisos, gazpachos y migas, se utiliza pan duro que sobra, bajo la forma de pan "ahogado" en una carta que cambia con las estaciones del año.

Y que es la evidencia probada de una cocina sencilla e creativa, especializada en hacer del poco que se tiene a   mano comidas ricas y memorables.

Por ejemplo, en pleno invierno, es tiempo para probar una “açorda” refrescante de cilantros o poleo, con típicas piezas de pan alentejano.

 

Si es primavera, sabe a gloria la caldereta de cordero, según una receta establecida por los árabes durante siglos.

En el verano, se antoja remojar tiras de pan en un gazpacho frío con oréganos a gusto.

Para cerrar el año, nada mejor que unas migas, con ajo y aceite de oliva, para acompañar la carne de cerdo frita: una rara forma de cocinar el proprio pan.

Para el placer ser completo, no faltan, en cada tierra, panaderías donde probar y comprar un buen pan de trigo, recién salido del horno. Que en algunos casos todavía es amasado en cuencos  de barro y cocido en horno de leña, según la tradición.

Buen apetito!

Disfrute y saboree los aromas y sabores de las Tierras del Gran Lago Alqueva.

Plantas Aromáticas y Medicinales

Plantas Aromáticas y Medicinales

Hierbas de olor en manojos

Al ritmo de las estaciones, las hierbas espontáneas del campo se llenan de colores y aromas las Tierras del Gran Lago Alqueva.

Imagen de marca del paisaje, son también un fuerte rasgo de identidad de las tradiciones gastronómicas de este territorio. Que transportan un conocimiento ancestral, que respeta los ciclos de la naturaleza y usa, de forma sencilla y creativa, los recursos de la tierra.  

También conocidas por hierbas de olor, son responsables, desde hace mucho, por la consistencia y aliño de sopas, açordas, migas y calderetas. Para no hablar del complacimiento que promueve en los aficionados de la buena comida.

Desde las cocinas caseras hasta los lugares de culto gastronómico, no faltan, secos o frescos, el cilantro (base del piso de açordas), el poleo (también presente en açordas y en los calduchos y caldetas de pescado), la menta (indispensable para la preparación de zarzuelas y sopas de pez), el orégano (se usa en ensaladas, gaspachos, caracoles cocinados y comidas de pez), tomillo vulgar y romero (con que se sazonan platos de caza) y la hierbabuena (utilizada en sopas y "comidas festivas”, como la caldereta de cordero y el caldo de gallina).

Estas y otras hierbas, cosechadas en el huerto o en el margen de los caminos, se distinguen por sus propiedades curativas. En forma de infusiones, jarabes, gárgaras o ungüentos. Preparados y prescriptos empíricamente para pastores, herreros, herradores, barberos y curanderos, en un momento cuando los médicos no existían o eran escasos en las zonas rurales, hoy en día su uso es residual y limitado a los más viejos.

Y hay también la asociación de estos recursos silvestres para otros productos agroalimentarios de la región, como es el caso de la miel, elaborada por las abejas a partir del néctar de las flores de romero.

En los últimos años, las plantas aromáticas y medicinales han sido redescubiertas y valoradas por agentes locales diversos y también por recién llegados al territorio, incluidos los agricultores y los investigadores. Que ven en ellas un nuevo activo para la competitividad económica y el desarrollo sostenible de la región.

A las plantas de uso popular se juntaran otras sin tradición en estas partes pero con alta demanda en los mercados extranjeros. Las condiciones ecológicas favorables que se sienten aquí tienen como resultado altos niveles de productividad y calidad en los casos, por ejemplo, de la hierba luisa, tomillo-limón, menta, hierba-príncipe, estragón-francés, ajedrea y salvia.

Cultivadas y procesadas en granjas pequeñas y de acuerdo con los principios de la agricultura orgánica, la mayoría de estas plantas ahora se exporta para abastecer a las industrias de los sectores agroalimentario, farmacéutico o de salud y bienestar, en franco crecimiento.

La apuesta en este tipo de cultivo tiene el mérito además de contribuir al mantenimiento de los ecosistemas típicos de la región y a la diversificación de los usos de la granja, donde caben, por ejemplo, prácticas de nuevas formas de turismo y ocio activo.

Algunas ofrecen programas de animación que pueden incluir la participación de los visitantes en los trabajos de cultivo y cosecha de las plantas, extracción de aceites esenciales, sesiones de formación o la degustación, en el momento adecuado, de una infusión caliente de hierba luisa o de una infusión helada de hierbabuena.

Disfrute y saboree los aromas y sabores de las Tierras del Gran Lago Alqueva.

Queso

Queso

Una loncha de queso para derretir el corazón

Las Tierras del Gran Lago Alqueva son el paraíso para aquellos que se pierden en el amor con un buen queso de oveja o cabra.                     

Frescos o curados, de pasta dura o blanda, con texturas, aromas y sabores distinguidos, hay muchas opciones para cortar y derretir en la boca con un suspiro de placer.

Hechos a mano sin prisas, cada uno de estos quesos combina a la perfección los ritmos de la naturaleza, la especificidad del clima, el pastoreo en pastos extensos y el arte de los maestros queseros perfeccionada en siglos.

Son el resultado de la descomposición lenta de la cuajada, después de la coagulación de la leche cruda con sal, por acción de una infusión de flor de cardo. En los quesos de cabra, se usan, en sustitución, la leche hervida o pasteurizada y cuajo.

Entre la gama de candidatos a la degustación, el destaque va para los quesos de oveja de Évora y de Serpa, con estatuto de Denominación de Origen Protegida.

Producido en este territorio en los municipios de Alandroal, Reguengos de Monsaraz, Mourão y Portel, el queso de oveja DOP Évora se caracteriza por ser curado, presentar una pasta dura o semidura, con pocos o ningunos ojos, y por su tamaño, que varía entre 6 y 14 cm de diámetro y 60 y 300 g de peso.

Pequeños en tamaño pero grandes en sabor y aroma, su maduración varía entre los treinta días, por los de pasta semidura, y los noventa días, por los de pasta dura, el favorito de los conocedores. Sumergidos en aceite de oliva, como es tradición, pueden conservarse todo el año.

Más al sur, en los municipios de Moura y Serpa, encontramos el queso de oveja DOP Serpa, el más famoso de los quesos de este territorio, normalmente reservado para ocasiones importantes. Con una pasta semiblanda y textura cerrada o con algunos ojos.

Se trata de un queso con igual período de cura pero en    diámetro y peso superiores a los quesos DOP Évora, variando, un ejemplar de tamaño mediano, entre 18 y 20 cm y los 1000 y 1500 g.

Después de un mes de maduración, están listos para consumirse, al inicio o al final  de una comida. Si el mismo coincide con la temporada de lluvias, estamos ante un queso blando, de aroma y sabor suaves, bueno para esparcirse y derretirse en el pan. Si la comida se lleva a cabo durante la primavera y verano, la pasta se revela más firme y aún quebradiza, con aroma y sabor fuertes, ideal para picar en el plato.

Otra sugerencia de postre puede pasar para servir una loncha de requesón, resultante de la fabricación de estos quesos, con la miel de la región.

A la par del queso de oveja, se encuentra en todo el territorio la tradición de fabricación de los quesitos de cabra. En las variedades de queso fresco de cabra y queso de cabra curado, sin corteza, marcan presencia como aperitivo en una comida completa o como en una merienda fraterna. Sin olvidar la sopa de verdolaga o espinacas con huevos donde estos quesos tienen lugar reservado.

Además de los escenarios gastronómicos habituales, siempre es posible degustar y comprar estos manjares en ferias, como la Feria del Queso del Alentejo, que se lleva a cabo en febrero, en Serpa, o en sus propios fabricantes de queso.

Si, además de conocedor de queso, usted revela curiosidad sobre el arte de hacer quesos, tenga en cuenta que algunos de ellos dan a conocer todo el proceso productivo: desde la filtración de la leche al meticuloso trabajo de maduración de los quesos, pasando por la coagulación, moldeo, prensado y salado.

Usted también puede optar por la compañía de un pastor y su rebaño para enterarse del comienzo del ciclo de la leche. Ya ahora, trayendo en una bolsa una “merienda” para compartir en medio del campo.

O de una forma más alternativa, usted puede seguir el mismo rebaño a bordo de un globo de aire caliente, abastecido con unas lonchas de queso que lo hará subir más y más en el cielo.

Disfrute y saboree los aromas y sabores de las Tierras del Gran Lago Alqueva.

Vino

Vino

Un vaso lleno para celebrar la vida

En las Tierras del Gran Lago Alqueva, la gastronomía se distingue por la autenticidad y simplicidad.  

Basada en la creatividad popular y fruto del legado mediterráneo, mezcla los más inesperados ingredientes y exige vinos de referencia. Muchos de ellos distinguidos a nível nacional y internacional.

Desde las gama más altas hasta los varietales, desde los tintos frutados y maduros hasta los blancos frescos y llenos de presencia, para no hablar de los vinos espumosos y vinos licorosos, los hay para todos los gustos y momentos de placer.

El desafío es servir el vino indicado para acompañar este o aquel plato, sea pescado, carne, tapas, un buen queso o dulce de cuchara. O de    contrario, elegir el plato según el vino seleccionado.

El carácter de cada uno de estos néctares es el resultado de una asociación perfecta entre los dones de la naturaleza (componentes minerales de los suelos, de granito, pizarra y arcillosos, alta exposición solar y castas personalizadas) y la grandeza del trabajo humano (desde los viticultores a los bodegueros).  

En esta fructífera relación prácticas antiguas conviven con las tecnologías más modernas utilizadas en viñedos y bodegas, cooperativas o particulares, inscritas  en una ruta bendecida por Baco.

Moura, Granja/Amareleja (esta última organiza, en diciembre, una Feria del Vino), Olivenza/Ribera del Guadiana y Reguengos de Monsaraz (Ciudad Europea del Vino en 2015 y el municipio que produce más vino en Portugal), son escalas obligatorias de esta ruta del vino que da a conocer las principales zonas productoras del territorio equivalentes a Denominaciones de Origen. Con la ventaja de combinar la temática del vino con otras atracciones, tales como artesanía, patrimonio y, por supuesto, gastronomía.

Si es un fan del Enoturismo, hay unidades que ofrecen un recorrido por las distintas etapas de la producción de vino, desde la poda de las viñedos hasta el embotellamiento con tapones de corcho de la región, pasando por las vendimias, vinificación y estágio en cascos de madera, a través de visitas guiadas, degustaciones comentadas por bodegueros u otros eventos educativos.

Como sugerencia alternativa, también puede disfrutar del magnífico cielo estrellado de la región, insertada en la Reserva Dark Sky Alqueva, mano a mano con un vino especial, sea en la terraza de una villa amurallada o a bordo de un velero surcando las plácidas aguas del Guadiana.

Ritual que no se puede perder es la prueba del nuevo vino, especialmente en las bodegas típicas que lo producen totalmente puro, pisado a pie y fermentado en tinajas de barro (o pitarras), basado en el legado de los Romanos.

Más que beber vino, se trata de un acto de cultura, una ocasión para el encuentro, para celebrar la amistad y para brindar a la vida. En un círculo de amigos, en el que las tapas, el vino y el cante alentejano y extremeño son el centro de las atenciones, mejor es cerrar los ojos y sentir el tiempo suspendido.

¿Quieres una copa?

Disfrute y saboree los aromas y sabores de las Tierras del Gran Lago Alqueva.

ESTO ES

Una plataforma dinámica diseñada para dar a conocer por quien y donde se producen los Aromas y sabores de las Tierras del Gran Lago Alqueva (1), por ahora con mayor destaque en el aceite de oliva, en las aceitunas, en las tartas y dulces, en la miel, en los embutidos, en los queso, en las plantas aromáticas y medicinales y en el vino. 9 productos probados, en términos de originalidad y calidad, y gran importancia en la economía y sociedad de este territorio.

Entre la información y herramientas disponibles, se encuentra  en permanente evolución:

El uso de coordenadas, basado en un mapa interactivo, proporciona una mejor comprensión de la geografía de estas producciones y facilita el contacto – particularmente el contacto en el lugar - con sus protagonistas, buscando con ello fomentar el consumo de sus productos y del placer de su propio territorio.

Pero también está dirigido a objetivos relacionados con la intensificación del comercio de proximidad y la dinámica del funcionamiento de la red, en este caso por la promoción de conexiones entre las propias empresas inscritas.

Por lo tanto, contamos sobre todo con usted, si se trata de un/a productor/a de miel, pan, queso, tartas, embutidos, aceite de oliva, aceitunas u plantas aromáticas y medicinales, en este territorio, a unirse a este mapa y esta red, enviándonos información de su negocio a través de este formulário.

Este territorio, en sus manifestaciones más sabrosas y aromáticas, está vivo y se recomienda. ¿ Hacemos la PRUEBA DEL 9?

(1) El territorio transfronterizo de las Tierras del Gran Lago Alqueva integra los municipios y ayuntamientos de Alandroal, Alconchel, Cheles, Moura, Mourão, Olivenza, Portel, Reguengos de Monsaraz, Serpa e Villanueva del Fresno.

Este trabajo, realizado por ADCMoura, fue parte de proyecto ADLA – Acções para o Desenvolvimento das Terras do Grande Lago Alqueva, beneficiando de la ayuda financiera del Programa POCTEP/ FEDER.

Coordenación_ Clara Lourenço
Texto_ Filipe Sousa
Fotografía_ Sugo Design
Website_ Ricardo Desirat
Folletos_ Ana Contente
Traducción_ Cristina Salgueiro
ADCMoura – Associação para o Desenvolvimento do Concelho de Moura, 2015

Logotipos

TIERRAS DEL GRAN LAGO ALQUEVA

Guadiana. Tierras del Gran Lago Alqueva. Encuentro entre el Alentejo portugués y la Extremadura española. Cruce de diferentes culturas y civilizaciones. Puente entre el viejo mundo y el de mañana. El lago artificial más grande de Europa, con una superficie de 250 km2, 90 km de largo y 1160 km de márgenes. Donde hay tiempo para navegar, pescar, bucear, caminar, volar, montar en bici, probar, descansar, amar. Cielo límpido y lleno de constelaciones dentro de la Reserva Dark Sky Alqueva, la primera reserva en el mundo a obtener la certificación de destino turístico Starlight Tourism Destination asignada por la UNESCO y la Organización Mundial del Turismo. Tierras pródigas en productos de calidad, muchos de ellos premiados: aceite de oliva, pan, vino, aceitunas, miel, queso, embutidos y jamones, dulces y plantas aromáticas y medicinales. Que son la base de actividades con futuro, como la cocina, sencilla y auténtica, que reinventa la tradición y nos puso a prueba.

Tierras del Gran Lago Alqueva. Una atracción irresistible que nos prende a lo mejor de la vida.

AROMAS Y SABORES

En las Tierras del Gran Lago Alqueva, nada mejor para celebrar la vida que elegir un de aquellos tesoros que se revelan en la mesa sin prisas y nos dejan caer en la tentación.

Y aquí las delicias son tan ricas y variadas como la creatividad de sus gentes y el legado cultural mediterráneo que son la base para la selección y combinación de los ingredientes más inesperados, con sabor a planicie y a Guadiana.

Entre las principales son las carnes suculentas de cerdo ibérico y de cordero criadas en las extensas planicies o en la bajo cubierta de las dehesas, à base de bellota, o de tiernas hierbas del campo.

Los sabores y aromas del jabalí, de la liebre y de la perdiz también invaden las cocinas de la región, especialmente en el período de caza, así como, a orilla del Lago y ríos tributarios, la frescura de los peces recién capturados.

Los quesos, los embutidos, el jamón, las aceitunas, la miel y el vino, distinguidos, representantes de un saber-hacer desde siempre vinculado a la explotación de los recursos de la tierra, son los productos de elección que marcan presencia asidua en la cocina de este territorio, en comidas completas o en tapeos, como entrada, postre o componente del plato principal.

Esenciales son el pan de trigo, el aceite de oliva y las hierbas aromáticas escogidas en el huerto y en los caminos, desde los confines del tiempo, por el acompañamiento, consistencia y aliño de “açordas”, migas, sopas y calderetas.

Para que se entienda lo que este trío puede hacer, hay que probar el menú, que cambia varias veces dependiendo de la temporada.

En pleno invierno, se sugiere una cálida y nutritiva “açorda” con cilantros y poleos, el ejemplo perfecto de como hacer de lo poco que se tiene a mano un plato exquisito y rico. O una aromática sopa de cazión, algunas migas, con ajo y aceite de oliva, unos espárragos con huevos, una tortilla de tagarninas silvestres y algunos gurumelos de la dehesa asados en la parilla para confirmar cómo la sencillez, aquí, es una señal de sabiduría. También tentadoras son los sustanciales pucheros de garbanzo o alubia con acelgas, donde la carne de cerdo ibérico, producto de la época, tiene lugar de honor en un en un puchero de barro.

Especialmente en primavera, sabe a gloria la caldereta de cordero, cocinada según una receta fija por los árabes durante siglos. Servido en pleno campo, en lunes de Pascua, se duplica el placer.

Ya en el verano, se antoja un gazpacho frío con oreganos a gusto, sopa de verdolagas o una sopa de tomate, sin olvidar una caldereta o un pisto de peces del río, con sabor a poleos y menta cervina.

En el otoño, la primacía va para los manjares de caza. Jabalí al horno o guisado, conejo frito y alubias blancas con liebre son platos irresistibles para quien cultiva la pasión por la carne silvestre.   

Pero todavía hay especialidades, asociadas o no a ciertas localidades, que son aún y siempre la completa manifestación de una imaginación sin límites y que sólo si se disfrutan en lugares de culto gastronómico, desde la más desconocida taberna hasta el restaurante más cotizado.

De postre, un queso que se derrite en la boca es una oferta que no puede negarse para terminar en belleza a cualquier comida. Para golosos deseos o estómagos menos contenidos, hay sólo que apelar a la impresionante variedad de la dulcería, buena parte de influencia conventual, en que se destacan preciosidades como el pão de rala, la encharcada, las queijadas de requesón, la sericaia, el bollo bueno-como-tan-bueno, los pastelitos de cabello de ángel, las popias de la amasadura del pán, el técula-mécula, y tantas otros bollos y dulces de cuchara que nos llevan a la perdición.

Para acompañar esta profusión de dulces y salados, las Tierras del Gran Lago Alqueva presentan vinos de referencia, de los tintos à los blancos frutados, producidos en suelos bendecidos y bajo un sol ardiente que madura las uvas y dá un alto grado de mostos.

Estos néctares excepcionales, que combinan tradición y tecnología de vanguardia, merecen ser olidos y bebidos con veneración y sin prisas, en momentos de prueba simples o acompañada, sea en las bodegas de las casas que los producen o en los restaurantes de la región.

Vinos licorosos, aguardientes de madroño, ginebra y cerveza completan la carta de bebidas de producción local, para brindar a la vida!

Ritual que no se puede perder es la prueba del nuevo vino, especialmente en las bodegas típicas que lo producen totalmente puro, usando las enseñanzas y las tinajas de barro legadas por los Romanos, que aquí pasaran hace mucho tiempo y practicaran esta cultura como pocos.

Si hubiera dudas, esta experiencia sería suficiente para dejar claro que la gastronomía, en las Tierras del Gran Lago Alqueva, no se limita al sabor de un plato; es también un acto de cultura, una ocasión para el encuentro, para celebrar la amistad y para brindar a la vida.

En un círculo de amigos, en el que las tapas, el vino y el cante alentejano y extremeño son el centro de las atenciones, mejor es cerrar los ojos y sentir el tiempo suspendido.

Disfrute y saboree los aromas y sabores de las Tierras del Gran Lago Alqueva.

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Villanueva del Fresno // vfresno.dip-badajoz.es

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Associação Transfronteiriça dos Municípios das TGLA // www.lagoalqueva.eu
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Diputación de Badajoz // www.dip-badajoz.es
EDIA – Empresa de Desenvolvimento e Infraestruturas do Alqueva, SA // www.edia.pt
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